El último informe de la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación Policial (Europol), la Evaluación de la Amenaza del Crimen Organizado y Grave de la UE (EU-SOCTA) 2025, revela una transformación fundamental en el ámbito delictivo, donde la ciberdelincuencia y la inteligencia artificial (IA) se convierten en el catalizador de una amenaza sin precedentes para la seguridad de la Unión Europea y sus estados miembros. El estudio subraya cómo el crimen organizado está adoptando rápidamente las nuevas tecnologías y el espacio digital para expandir su alcance, aumentar su eficiencia y eludir la acción de la justicia, exigiendo una respuesta igualmente dinámica y coordinada a nivel europeo.
Ciberdelincuencia e IA: un preocupante crecimiento
Así pues, la proliferación de los ciberataques dirigidos a infraestructuras críticas, gobiernos, empresas y ciudadanos particulares ha aumentado, explotando las vulnerabilidades de la infraestructura digital. Las motivaciones detrás de estos ataques se están volviendo cada vez más complejas, difuminándose las líneas entre los ciberataques con fines de lucro y aquellos con motivaciones ideológicas o alineadas con intereses estatales. Además, el panorama de la ciberdelincuencia se fragmenta aún más, presentando desafíos adicionales para las autoridades.
Es por ello que la IA está llamada a desempeñar un papel cada vez más importante en las tácticas de los ciberdelincuentes, permitiendo ataques de ingeniería social hiperrealistas mediante deepfakes o alteración de voz. La IA también se utiliza para mejorar y automatizar procesos criminales, como la identificación de nuevas vulnerabilidades explotables, la clasificación de información robada o la automatización de negociaciones de ransomware, incrementando la escala de los ataques de manera significativa.
El fraude ‘online’ aumenta
En este contexto, el fraude online constituye el sector de mayor y más rápido crecimiento dentro del crimen organizado, afectando a un amplio espectro de víctimas y generando enormes beneficios. La escala, diversidad y sofisticación de las actividades fraudulentas no tienen precedentes, impulsadas por los avances en la automatización y la IA. Estos esquemas emplean la IA para crear narrativas altamente realistas que incorporan temas sociales de actualidad, haciéndolos cada vez más convincentes.
Asimismo, las criptomonedas desempeñan un papel central tanto como método de pago como vehículo para el fraude de inversión. Las víctimas sufren graves daños financieros y psicológicos, siendo a menudo objeto de revictimización. El fraude de inversión y el compromiso de correo electrónico empresarial siguen siendo los esquemas de fraude online que más se producen, con la IA facilitando la creación de correos electrónicos fraudulentos convincentes y el uso de deepfakes para la suplantación de identidad.
El volumen de CSAM multiplicado por la IA
Por otra parte, la explotación sexual infantil online está experimentando una transformación, con la IA generativa utilizándose para producir material de abuso sexual infantil (CSAM), comunidades de infractores online altamente seguras y una creciente captación de menores online. La accesibilidad de las herramientas de IA ha multiplicado el volumen de CSAM disponible, creando desafíos adicionales en el análisis de imágenes y la identificación de víctimas y agresores.
Para terminar, el entorno online se ha convertido en un pilar fundamental para numerosas actividades delictivas, sirviendo como herramienta para habilitar, amplificar y ocultar diversas formas de crimen organizado. Desde el tráfico de drogas hasta el blanqueo de dinero, Internet ya no es solo una plataforma, sino el núcleo de muchas empresas criminales. Las redes criminales abusan cada vez más de la infraestructura digital para llevar a cabo sus actividades con mayor eficiencia y alcance, utilizando la dark web, redes sociales y plataformas de comercio electrónico para operar con altos grados de anonimato y seguridad.
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