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SEGURITECNIA Octubre 2015 61 Diálogos con el arte tionar todos los riesgos de los trabaja- dores que no hayan podido evitarse. Estos argumentos –que quiero re- crear aquí porque doy por supuesto que serán los que sostienen también la mayoría de los responsables de cus- todiar obras de arte que nos puedan leer– eran que cualquiera en su vida or- dinaria puede ser víctima de un atraco. Que puede ser atracado en su casa, en cualquier establecimiento o en la calle y que, en consecuencia, no tenía sen- tido que el atraco fuera calificado como riesgo laboral para los empleados ban- carios porque el agente que producía el daño, el atracador, era un agente ex- terno a la organización empresarial y, además, se trataba de daños que de- bían soportar los trabajadores porque estaban incluidos en la nómina. Estos endebles argumentos jurídicos, más propios del debate tabernero o ta- bernario, no calaron en el órgano judi- cial, que terminó pidiéndole al abogado de 31 entidades financieras españolas que no buscase “tres pies al gato el cual es normal y no las tiene”. Contra esta posición, se alzaban los sólidos argumentos del Tribunal apo- yándose en la redacción del art. 4.3 de la Ley 31/1995 de PRL, en el que: “se consideran ‘daños derivados de trabajo’ las enfermedades, patologías o lesiones sufridas con motivo u ocasión del tra- bajo. La norma considera que son da- ños derivados del trabajo los que se producen, no sólo con motivo del tra- bajo sino también los que se produ- cen con ocasión del mismo , lo que amplía considerablemente el concepto”. Para terminar concluyendo en su fa- llo que: “efectivamente, el atraco a una entidad bancaria tiene el carácter de ‘riesgo laboral’, ya que supone la posi- bilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del tra- bajo, constituyendo el daño las enfer- medades, patologías o lesiones sufri- das con ocasión del trabajo ”. Se argumentó asimismo por parte de la defensa de las entidades financieras la consideración de “inevitables” a de- terminados riesgos, entre los que es- taría el atraco. Esta posición resultó fá- cilmente rebatible por los magistrados del Supremo, que dicen en su senten- cia: “Por otra parte, el carácter inevita- ble del atraco no desvirtúa su consi- deración de riesgo laboral, ya que los principios de la acción preventiva, regu- lados en el artículo 17 de la Ley de PRL, señalan como primer principio general, en su apartado a), el evitar los riesgos pero, consciente el legislador de que en ocasiones los riesgos no se pueden evi- tar, en el apartado b) del precepto dis- pone que el empresario ha de evaluar los riesgos que no se puedan evitar”. Sustancialmente, el alto tribunal viene a decir que claro que cualquiera puede ser víctima de un atraco en su vida familiar o social, pero que cuando se produce en su puesto de trabajo – por muy inevitable que pueda resul- tar el mismo– estamos hablando de un riesgo laboral, calificación que hace que se despliegue un amplio abanico de tu- telas legales para los trabajadores afec- tados, a la par que unas cuantas exigen- cias correlativas para sus empresarios. Puedo intuir que a estas alturas al- guien estará pensando que esta sen- tencia y los efectos que de ella se de- rivan son aplicables a las entidades fi- nancieras sin que venga a cuento su invocación en un escenario de patrimo- nio u obras de arte. Nada más lejos de la realidad. Porque de una atenta lec- tura de la reiterada sentencia del Tribu- nal Supremo puede deducirse inequí- vocamente que se está refiriendo en sus obiter dicta a cualquier riesgo de atraco siempre que pueda acreditarse la relación de causalidad entre trabajo y daño soportado. Analogía con los bancos Sin perjuicio de que esas notas jurídi- cas barajadas como fundamentos de derecho en la Sentencia 70/2007 sean perfectamente aplicables a cualquier riesgo de atraco existente en cualquier trabajo donde pueda acreditarse esa re- lación de causalidad, en el orden prác- tico nadie puede sostener que las pro- babilidades de ser atracados de los Nadie puede sostener que la probabilidad de que sean atracados los trabajadores de los museos sea inferior a la de otros sectores

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