Seguritecnia 509

/ Septiembre-Octubre 2024 66 Central Receptora de alarmas A menudo, dedicamos líneas a escribir sobre la normati- va que rige la actuación de las centrales receptoras de alarmas (CRA) a la hora de recepcionar, verificar y, en su caso, transmitir las se- ñales de alarma a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FCS), si es necesaria o no su actualización o la idoneidad o no de los criterios interpretativos de aquella. También hablamos a menudo sobre la tecnología, su evolución y su aplicación a los procesos de las CRA, o la necesidad de digitalizar procesos, trámites y comu- nicaciones. También sobre la ciberseguri- dad en los sistemas y dispositivos de se- guridad y en las comunicaciones de las CRA (tanto internas como externas), las medidas a adoptar para evitar brechas de seguridad, los ataques más comunes o la necesaria concienciación y formación del personal adscrito a estos servicios Otro tema recurrente es la cultura de seguridad unida a la necesaria implica- ción del usuario-cliente, su responsabili- dad en la utilización y mantenimiento de los sistemas de seguridad o su compro- miso e implicación en la reducción de las alarmas no deseadas. Y también escribi- mos sobre la necesidad de digitalización por parte de la Administración respecto a las comunicaciones entre esta y las CRA, la cumplimentación de los libros registros o la transmisión de los avisos y señales. Sin embargo, en pocas ocasiones ha- cemos referencia a quienes afecta todo lo anterior en su labor diaria: los opera- dores de CRA. El operador de CRA La labor de los y las operadores de CRA es poco conocida y valorada. A diario, desde su anonimato, contribuyen a que todos nosotros estemos más tranquilos cuando estamos en casa o fuera de ella. En ese sentido, ayudan siempre a los usuarios en las situaciones más adver- sas, siendo profesionales de la seguri- dad privada con una formación especí- fica, aunque no reglada. Gestionan avisos de robo con las FCS, aplicando los procedimientos de verifi- cación correspondientes y acompañan a los usuarios después de un siniestro, asesorándoles sobre los pasos a seguir ante la desorientación del momento. De este modo, en robos y atracos con violencia extrema, visualizan escenas terribles y deben actuar con celeridad y profesionalidad, sobreponiéndose al impacto emocional que todo ello conlle- va. Avisan a familiares y servicios médi- cos cuando, por ejemplo, una persona mayor se cae en casa o se activa una alarma vital, acompañando en esos du- ros momentos a las personas y sus fa- miliares, evitando que se queden solos durante este tiempo; en definitiva, ayu- dando a salvar vidas. Incluso, gestionan avisos de activaciones de pulsadores manuales de emergencia por situacio- nes de violencia de género o intentos de suicidios, entre otros, y avisan a los ser- vicios de emergencia correspondientes para que gestionen la situación lo más eficazmente posible. Son héroes anónimos invisibles, que demasiado a menudo no son citados en los discursos de los representantes políti- cos ni por los cuerpos policiales cuando se homenajea al sector de la seguridad privada, por ejemplo, en las celebracio- nes del Día de la Seguridad Privada que Los operadores de CRA no están considerados personal de seguridad privada, pero realizan funciones que impactan en la seguridad ciudadana y colaboran con las FCS El alma de la central receptora de alarmas A nna A isa B iarnés G erente de la A sociación C atalana de E mpresas de S eguridad (ACAES)

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