Seguritecnia 511
/ Enero-Febrero 2025 102 Inteligencia y Seguridad el exceso de burocracia e intervencio- nismo que el propio ID ha detectado, la estúpida 8 y suicida política energética 9 que está llevando al cierre a diversos sectores (no solo los intensivos en ener- gía, aunque éstos están directamente condenados), y una demografía que no repunta en modo alguno y que condena a la irrelevancia a sus sociedades. Y tras recordar estas tres consideracio- nes de pura mercadotecnia (es decir, no esenciales; es decir, irrelevantes para el problema que nos/les ocupa), el ID pone la lupa en la gigantesca financiación ne- cesaria para llevar a cabo la estrategia que propone 10 . En este sentido, ¿cómo obtendrá la Unión Europea los recursos financieros precisos para materializar los objetivos que se supone ha establecido? Antes de contárselo recuerden la teoría: la fi- nanciación llega vía liquidez disponible, por endeudarse, por incrementar los impuestos (el endeudamiento aboca a esta solución a largo plazo), por am- pliar artificialmente la base monetaria sin equilibrio contable y por la llegada de un financiador externo con o sin con- trapartidas 11 . Por ello, una de las vías que ofrece el ID es acudir a los mercados de capita- les, es decir, endeudarse de las diferen- tes maneras que existen al respecto. El segundo camino que sugiere es crear un espacio fiscal propio, es decir, ab- sorber la política fiscal de los Estados miembros 12 . ¿Falta de soluciones? No hay más soluciones en el documen- to, y no es porque el señor Draghi no sepa proponer otras. Lo que sí hay es una clara inducción para actuar sin de- mora. Es lógico, pues la Unión Europea se está descomponiendo políticamen- te. Cada vez más países ven crecer en su interior a fuerzas políticas opuestas a la pertenencia a la Unión, a la que ven como una agrupación excluyente con intereses globalizantes propios. Por lo que, si no se da prisa la Comisión corre el riesgo de implosionar, como lo hizo la Unión Soviética en su día al llegar a un límite económico y político irremontable. Si la Unión Europea no recupera una senda de eficiencia energética acepta- ble por sus bajos precios relativos, que permita incrementar la competitividad empresarial y mejorar su situación en el mercado global, todo lo demás que in- tente es inviable. Si la Unión Europea no confiere liber- tad a sus empresas para adoptar sin interferencias los caminos de investiga- ción y desarrollo que le son propios, no habrá ni objetivos, ni prioridades ni polí- ticas que valgan. Si la Unión Europea no arbitra medidas para incrementar la natalidad y educar a sus vástagos en la cultura del esfuerzo, reduciendo el alcance de la absorción de recursos ajenos vía impuestos, ese muro se interpondrá en su camino. Y por encima de todo, si la Unión Eu- ropea no revierte inmediatamente la invasión (la llaman inmigración) que se viene produciendo desde hace décadas y se ha hecho insostenible, los Estados nación tomarán un camino distinto. El ID no dice nada de esto porque no tenía este encargo, pero es clave en la super- vivencia de la Unión Europea. Notas al final 1. El término procede del escritor italia- no Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896–1957), autor de una sola no- vela, El gatopardo , cuya acción se de- sarrolla durante la unificación italiana del siglo XIX. El gatopardismo refleja el cinismo de los partidarios del antiguo régimen, quienes se adaptaron gusto- sos a los profundos cambios políticos con tal de preservar sus privilegios. Hay una frase que lo sintetiza: “que todo cambie para que todo siga igual”.
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